Dolor y gramática

Intuitions are data
 

Neil Smith y Nicholas Allot, Chomsky. Ideas and Ideals, p.140 [1]
 

Informants, oneself included, can be quite awful at saying what it is that drives their intuitions; sometimes it’s just a fragment of underdone potato. This holds all the way from chicken sexing to judgements of grammaticality.
 

Jerry A. Fodor, Concepts, pp.86-87 [2]

Sad and unsad songs about pain
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¿Realmente llevamos gramáticas en la cabeza? Neil Smith y Nicholas Allott, dos de los más reputados intérpretes y divulgadores del pensamiento de Noam Chomsky, lo afirman rotundamente: “We have grammars in our heads” [3]. Recordemos que, de entrada, una gramática es una definición de un lenguaje externo, es decir, de un conjunto, finito o infinito, de secuencias [4]. Por tanto, la gramática es una definición de un objeto externo y, como tal, no menos externa que este. El paso que lleva a atribuir gramáticas a la cabeza de las personas no se autojustifica. Al contrario, necesita justificación. Piénsese, además, que del hecho de que tengamos la capacidad de reconocer secuencias como pertenecientes o no a un lenguaje no se sigue que la capacidad en cuestión descanse en el conocimiento y manipulación interna de una gramática de ese lenguaje. Evidenciando tal capacidad mostramos, a lo sumo, que conseguimos captar la frontera entre la buena y la mala formación de secuencias allí donde la sitúa la gramática con quien alguien ha definido el lenguaje en cuestión. ¿En qué se basa, entonces, el tránsito de la gramática del ámbito de lo externo al de lo interno al hablante?

Para Smith y Allott, no la única, pero sí la más fuerte fuente de evidencia la aporta la capacidad individual para intuir y formular juicios de gramaticalidad, esto es, “how sequences of words strike a native speaker” [5]. “Intuitions –afirman– provide strong evidence for Chomsky’s claim that there is an innate language faculty”, porque, añaden, “[the] cause of the intuitions that we have is the structure description assigned by the parser to a string of words” [6]. O sea, el hablante confronta la secuencia entrante equipado con el mismo tipo de gramática con que el especialista define el lenguaje externo al que pertenece y le atribuye una descripción estructural basada en el mismo tipo de vocabulario simbólico y principios formativos específicos de dominio. La intuición de gramaticalidad se corresponde (causalmente) con la atribución por parte de la gramática de una descripción y la de agramaticalidad con la imposibilidad de que aporte una. En definitiva, las descripciones gramaticales, así como su ausencia, causan intuiciones.

Con esta idea, sin embargo, el problema de partida estalla y se multiplica en innúmeros fragmentos, porque: ¿qué tipo de causalidad es la que una descripción puede ejercer sobre una intuición? ¿y por qué no habría de ser la intuición causada por cualquier otra cosa, teniendo en cuenta que la intuición no es una intuición sobre la descripción de la secuencia (o su ausencia), sino sobre la buen o mala formación de la secuencia? Y así sucesivamente. Intentaré desmenuzar algunos de estos problemas para concluir con un diagnóstico para el caso.

En primer lugar, ¿qué respaldo tiene el importante papel concedido a las intuiciones de gramaticalidad en la tradición generativa? Mi sospecha es que es el mismo que cierta tradición de la filosofía de la mente concede a sensaciones como la de dolor. Lo que tienen en común unas y otras es que aparentemente comparten la incorregibilidad que otorga el acceso privilegiado de la introspección, es decir, de la observación primera persona. Mi sensación de dolor en la rodilla derecha es tan indiscutible como la sensación de que la oración que estoy escribiendo está bien formada. Sin embargo, ¿qué se sigue realmente de mi autoridad y de mi infalibilidad en lo que se refiere a mis dolores y a mis juicios de buena formación? No mucho, la verdad. En realidad, son tan solo evidencia de que mi dolor y mi juicio están ahí en ese momento. Por tanto, mi autoridad solo respalda su autoevidencia. Nada más. Igual que un dolor no evidencia su causa, una intuición de gramaticalidad no evidencia la suya. No se puede perder de vista que la intuición es “de gramaticalidad” únicamente para el que piensa en clave gramatical sobre ella, no para quien la sustenta.

En segundo lugar, decir que una intuición de gramaticalidad es causada por las descripciones estructurales que resultan de la inspección online de las secuencias entrantes resulta tan chocante como afirmar que los dolores son causados por descripciones funcionales en términos de estímulos y comportamiento típicos asociados. Las causas del dolor nos son parcialmente conocidas y ninguna implica, por cierto, un centro ni, por supuesto, una facultad del dolor [7]. Las de las intuiciones de gramaticalidad nos son totalmente desconocidas. No obstante, contra Smith y Allott, no existe evidencia, ni fuerte ni débil, que las relacionen causalmente con un centro o facultad gramatical.

En tercer lugar, y ya como diagnóstico, en manos de filósofos habilidosos como Saul Kripke [8], el dolor ha sido puesto al servicio de un contra-argumento a la idea de que los estados mentales puedan identificarse con los estados cerebrales. Puesto que la sensación de dolor es incorregible y, en cambio, su identificación con estas o aquellas bases físicas no lo es, sentir dolor es algo diferente y aparte de estar en este o aquel estado cerebral [9]. La conclusión es correcta si, y solo si, uno decide encerrarse en el mundo de una primera persona cartesiana, en la que cualquier ampliación del contexto o la perspectiva de observación (como la que da lugar al conocimiento científico) sencillamente resulta inaccesible [10]. Y me temo que ese sea el mundo desde el que escriben, por ejemplo, Smith y Allott, en el cual se pueden permitir afirmar sin sonrojo cosas como que las descripciones causan intuiciones. El coqueteo cartesiano del chomskysmo parece hacer dejado sin perspectiva a muchos. Hasta los más funcionalistas del lugar (en el sentido de la teoría contemporánea de la mente) asumen hoy que los estados funcionales que alternativamente (creen) se pueden realizar es unas u otras bases físicas están desprovistos de cualquier poder causal que no sea el asociado a las bases físicas mismas [11]. Contra lo que Putnam escribió en su momento [12], un espíritu descarnado no podría realizar un estado mental.

Algunos estados físicos del sistema nervioso son (o realizan, seré ecuménico) dolores. Algunos estados físicos del cerebro son (o realizan) intuiciones sobre la buena formación de secuencias. Quién sabe si algunos otros estados físicos son (o realizan) descripciones gramaticales. Por el momento, sin embargo, las descripciones gramaticales solo son atribuibles a las propias secuencias. Son, pues, abstracciones de un objeto externo.

NOTAS

[1] Smith, Neil y Allot, Nicholas. 2016. Chomsky. Ideas and Ideals. Third Edition. Cambridge: Cambridge University Press.

[2] Fodor, Jerry A. 1998. Concepts. Where Cognitive Science Went Wrong. Oxford: Oxford University Press.. 

[3] Smith, Neil y Allot, Nicholas. Op. cit., p.128.

[4] Balari, Sergio. 2014. Teoría de lenguajes formales. Una introducción para lingüistas. Bellatera, Barcelona: UAB & CLT.

[5] Smith, Neil y Allot, Nicholas. Op. cit., p.139.

[6] Smith, Neil y Allot, Nicholas. Op. cit., p.138 y. p.140.

[7] Hardcastle, Valerie G. 1999. The Myth of Pain. Cambridge, MA: The MIT Press; Melzack, Ronald y Wall, Patric D. 2008. The Challenge of Pain. Second Edition. London: Penguin.

[8] Kripke, Saul. 1981. Naming and Necessity. Malden, MA: Blackwell.

[9] Me fascina Kripke, lo confieso. Me fascina cualquiera que sea capaz de escribir cosas como: “…to make the C-fiber simulation correspond to pain, or be felt as pain, God must do something in addition to the mere creation of the C-fiber stimulation; he must let the creatures feel the C-fiber stimulation as pain, and not as a tickle, or as warmth, or as nothing, as apparently would also have been within His powers.”–Op. cit., pp.153-154. Y quedarse tan tranquilo.

[10] Véase el brillante análisis crítico de Richard Rorty: Rorty, Richard. 1979. Philosophy and the Mirror of Nature. Princeton, NJ: Princeton University Press.

[11] Polger, Thomas W. Y Shapiro, Lawrence A. 2016. The Multiple Realization Book. Oxford: Oxford University Press.

[12] “My ‘functionalism’ insisted that, in principle, a machine [...], a human being, a creature with silicon chemistry, and a disembodied spirit could all work much the same way when described at the relevant level of abstraction, and that it is just wrong to think that the essence of our minds is our “hardware” –Putnam, Hilary. 1988. Representation and Reality. Cambridge, MA: The MIT Press, p.xii. También se quedó tan pancho.

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La lista musical Sad and unsad songs about pain (perropampa™) contiene las siguientes canciones: 'A pain that I'm used to' (Depeche Mode, Playing the Angel, 2005), 'The pain' (The Soft Moon, Criminal, 2018), 'No pain (like this pain)' (Suedehead, (So)Frantic EP, 2011), 'Pain' (LVL UP, Return to Love, 2016), 'The pain of pain' (Yo La Tengo, Ride The Tiger, 1986) y 'Lord kill the pain' (Red House Painters, Down Colorful Hill, 1992).

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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