Elucubraciones doctrinales en la oscuridad

Felipe de Borbón y Grecia, en el desempeño de su papel como Felipe VI, afirma que la unidad es un arma de combate esencial contra la pandemia. Sé de sobra que no vale la pena darle muchas vueltas a lo que lee o deja de leer Felipe de Borbón y Grecia cuando se traviste en Felipe VI. Pero no consigo dejar de preguntarme qué significa unidad en ese discurso. ¿Obedecer sin rechistar a cualquier cosa que se nos pida en nombre de la lucha contra el enemigo invisible? En otras palabras, ¿una apología de la lógica del rebaño? Supongo que algo así. Tampoco consigo dejar de preguntarme si el monarca no absoluto está investido de autoridad para esa apelación a la renuncia individual de la acción responsable.


Para verificarlo, acudo a la Constitución de 1977, esa que cada vez menos españoles con uso de razón hemos votado. Ninguno de los artículos del Capítulo II refrenda nada semejante. En todo caso, el punto 3 del 56, que lo declara irresponsable, acaso justifique que pueda decir lo que le venga en gana sin consecuencia alguna. Ahora bien, de los actos del Rey son responsables el Presidente del Gobierno y los Ministros competentes (punto 1 del artículo 64). También, entiendo, de sus actos de habla. Me pregunto ahora si tiene el Consejo de Ministros legitimidad para exigir que renunciemos al ejercicio de nuestra responsabilidad individual. Parece que no tan a la ligera como lo hizo en marzo de 2020 (Capítulo V, artículo 55). Miembros del Consejo declaran hoy que los magistrados del Alto Tribunal que así lo han sancionado demuestran una pobre visión de estado. Han emitido "elucubraciones doctrinales", en palabras de la titular de Defensa. Será que la propia Constitución tiene una cierta miopía de estado, digo yo. Aunque lo que realmente pienso es que una y otros, Constitución, magistrados y ministros, en el fondo no tienen en demasiada estima la responsabilidad individual.