Buenos tiempos para la perversión del lenguaje

El Presidente del Principado de Asturias, habitual controlador desde palacio de la docilidad ciudadana de su pequeño antiguo reino, afirma que la llamada quinta ola pandémica no es la ola de los jóvenes, sino la de los no vacunados. Ya está bien de estigmatizar a los jóvenes por el simple hecho de serlo. Ellos no son más que el residuo involuntario de los que voluntariamente escogieron no vacunarse.


No nos engañemos: en toda esta historia, el miedo inducido ha pesado mucho más que la voluntad responsablemente gestionada. Pocos sopesaron los pros y los contras de la vacunación. La perversión de la biopolítica ha hecho el resto: quienes cobarde e irreflexivamente obedecimos la llamada a las agujas nos hemos convertido en responsables ciudadanos; quienes declinaron reflexiva y voluntariamente el ofrecimiento, son hoy los irresponsables que hace falta demonizar y castigar.