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spilt milk

Lo mejor siempre está por hacer

Oviedo, 11.04.2020

 

Lo que sigue lo escribí hace casi dos años, año y pico después de que Pete Astor nos sorprendiera a sus seguidores de siempre con un disco (Spilt Milk) que podía perfectamente pasar como la fresquísima joya de uno más de los jóvenes talentos a que nos tiene habituados el sello Slumberland:

Todos los discos de The Weather Prophets fueron buenos. Todos los discos de Pete Astor en solitario son recomendables. Pero su disco de 2016, de la mano de James Hoare (Veronica Falls, Ultimate Painting) es increíble […]  Reconforta saber que lo mejor puede estar todavía por hacer cuando te aproximas a los sesenta. [1]

Pete Astor había publicado, antes de Spilt Milk, otros siete LP en solitario, el primero en 1990 (Submarine), además de tres LP, entre 1986 y 1988, liderando The Weather Prophets, y otros tantos 7” al frente de The Loft, el primero de 1984. Su último LP, One for the Ghost, es de 2018. Puesto que podemos darlo como artista en activo, hablamos pues de más de treinta y cinco años de carrera discográfica. Pete Astor es, además, Senior Lecturer (el equivalente a Profesor Titular) de la University of Westminster. Su historial como investigador no es tan prolífico, lo que es fácil de entender, pero incluye textos realmente interesantes, como un artículo titulado “The poetry of rock: song lyrics are not poems but the words still matter” [2] o un libro, en la preciosa colección 33 1/3 de Bloomsbury Books, sobre el Blank Generation de Richard Hell and the Voidoids [3]. En resumen, un tipo interesante. Y, por si fuera poco, guapo, algo así como el Evan Dando de este lado del Atlántico. Lo supe hace muchos años, de hecho, al poco de salir el Judges, Jures and Hosermen (1988), en la sala de espera del oculista, donde a falta de algo más sustancioso ojeaba las páginas de una “revista femenina”, creo que era Telva. Supuestamente reseñaban el disco, pero en realidad se recreaban en la belleza del cantante.

Pete Astor será sexagenario este próximo mes de agosto de 2020. Cuando descubrí, escuché y me enganché a Spilt Milk, tuve además la suerte de encontrar el referente perfecto para atenuar la impresión que me produce que ese también sea el próximo cumpleaños acabado en cero que me tocará celebrar. Gracias a Pete Astor, sé ahora que eso que solo conseguía imaginar como una aterradora caída en picado hacia no sé qué páramo, puede ser sin embargo el momento más propicio para hacer lo mejor de lo que mejor sé hacer.

 

Me había propuesto escribir algo muy breve, así que acabo. Lo que quería decir, ya está más o menos dicho. Pete Astor es la demostración de que se puede tener una larga carrera a las espaldas sin que eso signifique que lo único que queda por delante es la repetición, la banalidad o el ridículo (no quiero personalizar, a cualquiera que lea esto le vendrán a la cabeza ejemplos de sobra). Simplemente quería dar un poco más de cuerpo a lo que ya dijo ayer (10.04.20) Alberto Izquierdo en La Ventana (Cadena SER), a eso de las 19:20 [4]. A él solo le dieron 40 segundos y convencerlo para que escriba no es misión fácil. Me tomo yo la libertad de hacerlo en su lugar. Spilt Milk es una compañía musical perfecta para estos tiempos de confinamiento. De hecho, Spilt Milk es, simplemente, una compañía musical perfecta. Y si te gusta, que te gustará, ten la seguridad de que muy poco en el riquísimo currículum musical de Astor te defraudará.

 

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